El vinil transparente es el material que más decepciona a quien lo pide por primera vez: el diseño se ve espectacular en pantalla y casi invisible pegado en el vidrio.
La impresora es la parte fácil de la decisión. Lo que quiebra talleres es el consumible, el laminado y el volumen mensual que nadie calculó antes de firmar.
La mitad de los trabajos en vinil transparente salen mal por la misma razón: se imprime a color sobre una película que deja pasar la luz y nadie previó la tinta blanca.
Un gráfico de piso mal especificado dura dos semanas y termina despegado en las esquinas. La diferencia no está en la impresión: está en el laminado y en el adhesivo.
El vinil transparente no perdona: lo que en pantalla se ve nítido, sobre vidrio puede quedar lavado. La diferencia casi siempre está en la tinta blanca y en el laminado.
La tinta que elijas condiciona el vinil que puedes correr, y el vinil condiciona cuánto dura el rótulo pegado. Casi nadie decide en ese orden, y ahí empiezan los reclamos.
¿Estás por comprar vinil adhesivo y no sabes por dónde empezar? Aquí te explicamos las diferencias, qué debes revisar y los errores más comunes al elegirlo.