El bisel no es decoración: es una junta abierta a propósito. Sirve para disimular el desnivel del muro de abajo y te cobra su precio cada vez que trapeas.
El vinil reflectivo se ve gris y apagado de día. Ese es exactamente el material que estás pagando, y por eso tanta gente lo compra para el trabajo equivocado.
La tablaroca no sostiene un clavo. Si pones el zoclo como si el muro fuera de block, a los pocos meses la pieza se abre por el centro y ninguna cantidad de silicón lo arregla.
Una viga decorativa bien puesta no se distingue de la real hasta que la tocas. Lo que la delata casi siempre es la proporción y el remate contra el muro, no el material.
Dos paneles con el mismo dibujo pueden pesar la mitad uno del otro. El espesor y la densidad son lo que separa un muro que dura diez años de uno que se abolla al primer golpe.