Cómo se integra la tira LED en un lambrín
Un lambrín iluminado no lleva la tira pegada sobre el panel. Lleva un perfil, que es una canaleta de aluminio o de PVC que corre a lo largo de la ranura entre paneles, o entre panel y panel de una tablilla acanalada. Dentro de la canaleta va la tira LED y encima va una tapa translúcida llamada difusor.
Hay tres formas de montarlo. La primera es el perfil que sustituye a una tablilla completa: se instala en línea con los paneles y queda enrasado. La segunda es el perfil que se aloja dentro de la ranura existente del machimbre, más discreto y de menor potencia. La tercera es la luz indirecta: la tira va escondida detrás del canto superior del lambrín, apuntando al muro o al techo, sin que se vea la fuente de luz. Esta última es la más perdonadora porque no requiere que la línea sea perfecta.
La decisión hay que tomarla antes de comprar el lambrín, no después. El perfil ocupa ancho y hay que restarlo del reparto de paneles del muro, y además define por dónde tiene que pasar el cable.
Perfil, difusor y por qué se ven los puntitos
El defecto más común de una instalación casera es que se distinguen los diodos uno por uno, como un collar de perlas encendidas. Se debe a dos causas.
La primera es la densidad de la tira. Una tira con 30 diodos por metro deja más de tres centímetros entre punto y punto y se ve punteada casi siempre. Con 60 por metro mejora; con 120 o más, la línea se ve continua incluso con difusores delgados. Para iluminación de acento en lambrín, no bajes de 60 por metro.
La segunda es la distancia entre la tira y el difusor. Un perfil muy plano deja el difusor a milímetros de los diodos y no alcanza a mezclar la luz. Un perfil con al menos un centímetro de profundidad y difusor opal, no transparente, es lo que da la línea limpia. El difusor transparente sirve solo cuando quieres que se vea el punto de luz a propósito.
El aluminio, además, cumple una función que el PVC no: disipa calor. Los LED pierden vida útil y cambian de tono cuando trabajan calientes, y una tira potente encerrada en un perfil plástico dentro de un muro se calienta más de lo que debería.
Temperatura de color y cuánta luz necesitas
El lambrín iluminado casi nunca es la luz principal del cuarto: es luz de acento. Eso cambia los números.
La temperatura de color decide el ambiente y también cómo se ve el color del panel. Entre 2700 y 3000 K la luz es cálida, resalta las maderas y los tonos tierra, y es lo que corresponde en sala, recámara y comedor. Alrededor de 4000 K la luz es neutra, buena para lambrín en tonos grises, blancos o de aspecto cemento, y para oficinas. Por arriba de 5000 K la luz se vuelve fría y azulada: en un muro de madera se ve mal, y en casa casi nunca conviene.
La regla que evita el error más caro: usa la misma temperatura de color que el resto de las luminarias del cuarto. Dos temperaturas distintas en el mismo espacio se notan de inmediato y se ve como si algo estuviera descompuesto.
En cantidad de luz, para acento bastan entre 300 y 600 lúmenes por metro lineal. Si el lambrín va a ser la única fuente de luz de un pasillo, sube a 700 u 800. Más allá de eso deja de ser acento y empieza a deslumbrar, sobre todo si el difusor queda a la altura de los ojos.
Un dato que casi nadie revisa: el índice de reproducción cromática. Con valores bajos, la madera del lambrín se ve descolorida y las telas cercanas cambian de tono. Busca tiras con índice alto, de 90 o más, si el muro iluminado tiene color o veta que quieras que se aprecie.
La cuenta eléctrica: watts, fuente y caída de voltaje
Las tiras funcionan en baja tensión, normalmente 12 o 24 volts, y necesitan una fuente que convierta los 127 volts de la casa. Ese aparato es el que más falla en las instalaciones baratas.
Calcula así: multiplica los watts por metro de la tira por los metros que vas a instalar. Si la tira consume 10 watts por metro y vas a poner 6 metros, son 60 watts. La fuente tiene que superar ese consumo con un margen de al menos 20 por ciento, así que en ese ejemplo necesitas una de 75 watts o más. Una fuente trabajando al límite se calienta, zumba y dura meses.
Entre 12 y 24 volts, prefiere 24 en tramos largos. A 12 volts, pasados los 5 metros de tira alimentada por un solo extremo, el final del tramo se ve visiblemente más tenue: es caída de voltaje. La solución es alimentar por los dos extremos o partir la instalación en tramos con su propia alimentación.
La fuente tiene que quedar accesible. Meterla dentro del muro detrás del lambrín, sin registro, significa desmontar paneles cuando falle. Déjala en el interior de un mueble cercano, en un registro con tapa o arriba del plafón con acceso.
Toda la parte de 127 volts (la alimentación de la fuente, su conexión y su protección) es instalación eléctrica formal y aplica la NOM de instalaciones eléctricas. Si no sabes hacer esa parte, hazla con un electricista: la tira y el perfil los puedes montar tú, la conexión al circuito no.
Instalación: por dónde entra el cable
Antes de fijar el primer panel, decide el punto de salida del cable y déjalo preparado. En tablaroca se puede ranurar y pasar el cable por dentro del muro hasta un registro. En muro de tabique hay que ranurar con disco o aprovechar el espacio que deja el rastrel detrás del lambrín, que es la ruta más limpia si estás usando rastreles.
Prueba la tira antes de cerrar nada. Conéctala, enciéndela y revisa que todo el tramo prenda parejo y que el tono sea el que esperabas. Corregir después implica desarmar.
Corta la tira solo en las marcas de corte que trae impresas; en cualquier otro punto inutilizas el segmento. Los empalmes con conectores de presión son prácticos, pero en instalaciones que van a quedar encerradas en el muro conviene soldar y aislar: un conector que se afloja detrás de un panel es un desmontaje completo.
Limpia la superficie interior del perfil con alcohol antes de pegar la tira. El adhesivo de fábrica agarra mal sobre aluminio con residuo de aceite de extrusión, y a los meses la tira se despega y queda colgando dentro de la canaleta.
Deja el apagador o el control decidido desde el principio. Si quieres atenuación, la fuente y el atenuador tienen que ser compatibles entre sí; un atenuador de pared común conectado a una fuente que no lo admite hace que la luz parpadee.
Errores que se pagan caro
Montar la tira sin perfil, pegada directo al panel. Se ve el punteado, se acumula polvo sobre el adhesivo y el calor deforma el panel de PVC o WPC con el tiempo.
Poner la línea de luz a la altura de los ojos en un pasillo estrecho. Deslumbra a cada paso. En pasillos, la luz va o cerca del piso o cerca del techo.
Iluminar rasante un muro que no está plano. La luz que baña una superficie desde muy cerca revela cada desnivel del lambrín. Si los paneles no quedaron en el mismo plano, la tira LED lo va a exhibir sin piedad.
Comprar tira y perfil por separado sin verificar que la tira quepa en el canal. Los anchos varían entre 8, 10 y 12 milímetros, y una tira que entra forzada no se pega bien ni disipa calor.