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Piso laminado Tekno Step $115.00 m2: qué cubre ese precio y qué no

Un precio por metro cuadrado no es el precio del piso puesto

Cuando ves un laminado anunciado por metro cuadrado, ese número corresponde al material dentro de la caja y nada más. Los precios cambian por lote, por presentación y por punto de venta, así que confírmalo antes de presupuestar; lo que no cambia es la lista de partidas que hay que sumarle para saber cuánto te va a costar de verdad el cuarto terminado:

  • Espuma o base aislante. Va debajo de todo el laminado, sin excepción. Se cotiza por metro cuadrado aparte, salvo que la duela ya la traiga adherida.
  • Barrera de vapor. Obligatoria sobre losa de concreto y sobre cualquier planta baja. A veces viene integrada a la espuma, a veces es un polietileno independiente.
  • Zoclo y perfiles. El zoclo se cotiza por metro lineal, no cuadrado, y hay que sumar perfiles de transición en cada puerta y perfil de remate donde el piso muere contra un cancel o una escalera.
  • Desperdicio. Nadie instala exactamente los metros del plano.
  • Mano de obra. Se cotiza aparte y sube si hay que nivelar, retirar piso viejo o cortar muchas piezas por la forma del cuarto.

La regla práctica: el material accesorio y la instalación suelen pesar tanto como la duela. Si armas el presupuesto sólo con el precio de la caja, te vas a quedar corto por mucho.

Los tres números que definen si un laminado te sirve

Antes que el color, revisa la ficha. Tres datos separan un piso que dura diez años de uno que se ve maltratado al segundo verano.

Clase de abrasión (AC). Mide qué tanto aguanta la capa superficial. AC3 es el mínimo razonable para una casa con tráfico normal: recámaras, sala, comedor. AC4 conviene en entradas, pasillos y cocinas, y en casas con perros o con niños. AC5 es de uso comercial y en vivienda es dinero de más, salvo en un local o en una entrada muy castigada. Un laminado AC2 en una sala se raya en meses.

Espesor de la duela. Lo normal va de 7 a 12 mm. El espesor no mide resistencia al rayón, mide estabilidad y sensación al pisar: entre más delgado, más se oye el hueco al caminar y menos perdona una losa que no está perfectamente plana. De 7 mm hacia abajo sólo tiene sentido en cuartos de poco tránsito. De 8 mm en adelante empieza a sentirse como piso.

Núcleo. Casi todos los laminados tienen núcleo de HDF, un tablero de fibra de alta densidad. Es el que decide el comportamiento con la humedad: si se moja, el HDF se hincha por el canto y ese hinchamiento no se revierte. Los que se venden como resistentes al agua traen el HDF tratado y el canto sellado con cera, lo que te da horas para limpiar un derrame, no inmunidad.

Clic, bisel y capa de desgaste

El sistema de unión es lo que vas a sufrir o agradecer durante la instalación. Los sistemas de clic con ángulo y caída, en los que la duela entra girando por el lado largo y baja de golpe por el corto, se instalan mucho más rápido y aguantan mejor el desmontaje. Los que exigen golpear con taco de percusión en las dos direcciones fatigan el machihembrado y dejan juntas abiertas si el instalador se pasa de fuerza.

El bisel, esa ranura en forma de V en el canto, no es sólo estético. Disimula las mínimas diferencias de altura entre duelas y hace que una losa imperfecta se note menos. En contra: acumula polvo y hay que aspirarlo, no barrerlo nada más. Un laminado sin bisel se ve más continuo, pero delata cualquier desnivel del contrapiso.

La capa de desgaste es una película de melamina con óxido de aluminio. No la vas a poder medir en la tienda; la referencia útil es justamente el valor AC, que la resume. Desconfía de una duela que no declara AC.

Cuánto material comprar de verdad

Mide el área a cubrir y agrega desperdicio. Sobre instalación recta y paralela al muro largo, calcula entre 7 y 10 por ciento adicional. Si el cuarto tiene muchos quiebres, columnas o closets, sube a 12. En diagonal a 45 grados, cuenta 15 por ciento y no menos.

Compra todo de un solo lote. Los laminados varían de tono entre corridas de producción y esa diferencia se ve a plena luz aunque en la caja parezca idéntica. Guarda además media caja completa después de terminar: cuando dentro de tres años se dañe una duela junto a la puerta, ese lote ya no va a existir.

Antes de instalar, deja las cajas cerradas y acostadas dentro del cuarto donde van a quedar, entre 48 y 72 horas. En climas como el de Mérida o el de Guadalajara en temporada de lluvias esa aclimatación no es opcional: una duela instalada seca que después absorbe humedad ambiental empuja contra los muros y levanta el piso por el centro.

La losa manda: planicidad y humedad

El laminado es un piso flotante, no va pegado. Todo lo que esté disparejo abajo se traduce en crujidos, juntas abiertas y duelas que se despegan del sistema de clic.

Revisa la planicidad con una regla metálica de dos metros apoyada en el piso en varias direcciones. La luz que veas por debajo no debería pasar de unos 3 mm. Donde pase, hay que nivelar con compuesto autonivelante y esperar el curado antes de instalar.

Revisa también la humedad de la losa con una prueba casera: pega un plástico transparente de 60 por 60 cm con cinta por los cuatro lados y déjalo 48 a 72 horas. Si aparece condensación por debajo o la losa se ve más oscura, hay humedad ascendente y hay que resolverla antes. Instalar laminado sobre una losa húmeda es tirar el dinero: el HDF se hincha desde abajo y en pocos meses tienes duelas abombadas.

Juntas de dilatación y zoclo

Deja una holgura perimetral de 8 a 10 mm contra todos los muros, contra los marcos de puerta, contra columnas y alrededor de tuberías. Esa junta es lo que permite que el piso se mueva con los cambios de temperatura y humedad. Es también el error más común: un instalador que apretó el laminado contra el muro para no batallar con el zoclo garantiza que el piso se levante en el primer cambio de estación.

En superficies largas hay que cortar el paño. Como criterio, un tramo continuo de más de 8 a 10 metros en cualquier dirección necesita perfil de dilatación, y siempre debe haberlo en el vano de una puerta que separa dos cuartos, aunque el piso sea el mismo.

El zoclo se fija al muro, nunca al piso. Su función es tapar la holgura sin restringirla; si lo clavas o lo pegas a la duela, cancelas la junta que acabas de dejar.

Dónde no poner laminado

En el baño con regadera, no. Aunque exista una versión resistente al agua, el agua que se cuela por las juntas se queda debajo y el problema aparece por el canto. Ahí van loseta, porcelánico o SPC.

En la cochera, tampoco: cambios de temperatura, entrada de agua y peso puntual. En cuartos de lavado y en cocinas con lavavajillas, el riesgo es un derrame que nadie ve durante horas; si igual lo quieres, cuenta con sellar juntas y con revisar debajo del mueble cada tanto.

Cómo comparar dos cotizaciones que se ven iguales

Pon las dos en la misma unidad. Pide que ambas digan: precio por metro cuadrado de duela con su clase AC y su espesor, precio de la espuma y si incluye barrera de vapor, metros lineales y precio de zoclo, cantidad de perfiles de transición, porcentaje de desperdicio considerado, si la nivelación está incluida o se cotiza aparte, si el retiro del piso existente corre por cuenta de quién, y qué garantía cubre el fabricante contra desgaste y contra hinchamiento.

La cotización que se ve más barata suele ser la que dejó fuera la nivelación y el desperdicio. Cuando aparecen a mitad de obra ya no puedes comparar, porque el piso viejo ya está levantado.