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Alfombra para cuarto: medidas según tu cama y dónde colocarla

La regla de colocación que decide la medida

En una recámara, la alfombra no se centra en el cuarto: se centra en la cama. Y hay una sola pregunta que resuelve el 90 por ciento de las dudas de medida: ¿cuántos centímetros de alfombra quieres pisar al bajarte de la cama?

La respuesta cómoda está entre 60 y 75 centímetros libres a cada lado de la cama y a los pies. Menos de 50 y el pie descalzo cae medio adentro y medio afuera, que es justo la sensación que querías evitar. Más de 90 y estás pagando alfombra que va a quedar debajo del clóset o de la cómoda.

La forma correcta de colocarla es meterla bajo la cama de manera que quede fuera del área de la alfombra la cabecera y, normalmente, también los burós. Es decir: la alfombra empieza más o menos a un tercio de la cama, contando desde la cabecera, y se extiende hacia los pies. Así la cama la ancla y el cuarto no se ve partido.

Las otras dos colocaciones válidas son la alfombra completa bajo la cama y todos los muebles, que requiere una pieza grande y funciona en recámaras amplias, y los dos corredores paralelos a cada lado de la cama, que es la opción económica y práctica en cuartos angostos donde no cabe una pieza grande.

Lo que no funciona: una alfombra chica flotando al pie de la cama sin tocarla, y una alfombra que cubre exactamente el ancho de la cama y nada más. Ambas se ven como si hubieran sobrado de otro cuarto.

Medidas según el tamaño de la cama

Con las medidas de cama que se usan en México, esto es lo que corresponde.

  • Cama individual, alrededor de 90 por 190 centímetros. Una pieza de 120 por 170 colocada al costado o a los pies. Si la cama está pegada a un muro, un corredor de 80 por 200 en el lado libre resuelve mejor.
  • Cama matrimonial, alrededor de 135 por 190. Pieza de 160 por 230 metida un tercio bajo la cama. Es la medida más común y la que casi siempre acierta en recámara de departamento.
  • Cama queen size, alrededor de 150 por 200. Pieza de 200 por 290 si quieres margen generoso a los tres lados, o de 160 por 230 si el cuarto es justo y aceptas unos 50 centímetros libres.
  • Cama king size, alrededor de 200 por 200. De 240 por 340 hacia arriba para la colocación clásica. Con menos de eso, mejor ve por dos corredores laterales de 80 por 250 más uno a los pies.

Antes de comprar, marca el rectángulo en el piso con cinta de pintor, deja la cama en su lugar y camina el cuarto dos días. Ahí te das cuenta si la puerta del clóset abre sobre la alfombra, si el cajón del buró la roza y si la puerta de entrada la va a arrastrar.

Y mide la altura libre bajo la puerta. Una alfombra de pelo alto con base puede sumar dos centímetros y media docena de puertas mexicanas de tambor no tienen esa holgura.

Pelo alto, pelo bajo y lo que se siente descalzo

La recámara es el único cuarto de la casa donde el pelo largo tiene sentido pleno, porque hay poco tráfico, no entran zapatos con tierra y el contacto es con el pie descalzo.

El pelo largo, de dos centímetros o más, se siente notablemente mejor al levantarse y aísla del frío del piso, que en una casa de Puebla o de Monterrey en enero se agradece. A cambio, guarda polvo, cuesta más aspirarlo y se aplasta bajo las patas de la cama.

El pelo medio, de uno a dos centímetros, es el equilibrio razonable. El pelo corto o el tejido plano son más fáciles de limpiar y los preferiría si hay alergias en casa o si el cuarto se usa también como estudio con silla de ruedas.

Una advertencia sobre las alfombras tipo shaggy de mechón muy largo y suelto: se ven espectaculares el primer mes y después el pelo se enmaraña en las zonas de paso, sobre todo del lado por donde te bajas de la cama todos los días. Si vas por ese estilo, elige una de mechón denso y no de mechón ralo, y prepárate a peinarla con cepillo de púas separadas.

Alfombra de muro a muro o tapete suelto

La alfombra instalada de pared a pared con base y clavado perimetral tiene sus ventajas reales: aislamiento acústico y térmico en todo el cuarto, ninguna orilla con la que tropezar y una sensación de continuidad que ningún tapete da.

Sus desventajas también son reales. No se puede lavar completa, acumula ácaros y es problemática para quien tiene alergia respiratoria, complica cualquier cambio de piso posterior y en climas húmedos como el de Mérida hay que estar pendiente de la humedad que sube del firme. Y cuando se mancha, se mancha para siempre en un punto que no puedes rotar ni esconder.

El tapete suelto se lava, se rota, se cambia y se lleva a la mudanza. En una casa rentada, no hay discusión. En una casa propia con clima seco y sin alergias en la familia, la alfombra completa sigue siendo una opción defendible.

Una tercera vía práctica: piso vinílico o laminado en toda la recámara y una pieza grande de alfombra en la zona de la cama. Da el confort donde lo usas y la facilidad de limpieza en el resto.

Materiales, polvo y alergias

En recámara, la elección de fibra pesa distinto que en sala, porque ahí duermes ocho horas.

La lana es la mejor por confort térmico y por durabilidad, y tiene la propiedad de absorber humedad del aire y liberarla, lo que ayuda en cuartos secos. Suelta pelusa los primeros dos o tres meses, cosa que asusta y es normal. Cuesta más que cualquier sintética.

El poliéster es la sintética más agradable al tacto y la que mejor se ve en tonos profundos. Rinde bien en un cuarto de poco tráfico como es una recámara, que es justo donde su debilidad, el aplastamiento, importa menos.

El polipropileno es económico y resistente, pero se siente plástico bajo el pie descalzo. Para la recámara principal no lo elegiría; para un cuarto de visitas, sí.

Si hay alergia en la casa, la recomendación no es evitar la alfombra sino elegirla lavable y de pelo corto, y aspirar dos veces por semana con filtro de alta eficiencia. Una alfombra que atrapa el polvo y se aspira es mejor que un piso duro que nunca se trapea, porque en el piso duro el polvo vuela con cada paso.

Recámara de niños y cuartos rentados

En cuarto de niños, la prioridad cambia a lavable y amortiguador. Las piezas de fibra sintética de pelo corto con base gruesa se limpian con agua y jabón y aguantan lo que un niño les haga. Los formatos modulares que se ensamblan permiten cambiar solo la pieza arruinada.

Cuidado con las alfombras de pelo muy largo en cuarto de bebé: dificultan el gateo y son un imán de migas. Y con las bases de hule barato, que con el calor se pegan al piso y dejan residuo.

En un departamento rentado, la alfombra suelta es también protección del piso que no es tuyo: cubre la zona donde más se rayaría y sale contigo. Prefiere medidas estándar, que caben en más cuartos de los que te vas a mudar después, y colores medios que no dependan de la pintura de este departamento en particular.

Colocación, base y detalles que evitan problemas

Sobre piso vinílico, SPC o laminado, cualquier pieza que no quede sujeta bajo la cama se va a mover. La base antiderrapante recortada unos centímetros más chica que la alfombra resuelve el deslizamiento y además agrega amortiguación, que se nota bajo el pie.

Verifica que la base sea apta para piso vinílico. Algunos respaldos de hule reaccionan con el acabado del vinil y dejan una mancha amarilla permanente. Levanta una esquina a los dos meses y revisa.

Las orillas dobladas de una alfombra nueva se corrigen dejándola extendida al revés un par de días, o colocando peso en las esquinas. Con calor moderado, nunca con plancha directa.

Rótala 180 grados una o dos veces al año. En la recámara el desgaste se concentra en dos puntos exactos, los lados por donde te bajas, y rotarla reparte ese desgaste y también la exposición al sol de la ventana.

Por último, ponla después de tener la cama en su posición definitiva, no antes. Mover una cama cargada sobre una alfombra recién colocada arruga el respaldo y deja pliegues que tardan semanas en salir.