Molduras prefabricadas: materiales, cuándo convienen y cuánto comprar
Una moldura prefabricada llega recta, idéntica y lista para pegar. Ese es su valor y también su límite: el muro donde la vas a poner no es ninguna de las tres cosas.
Ver más →Una moldura prefabricada llega recta, idéntica y lista para pegar. Ese es su valor y también su límite: el muro donde la vas a poner no es ninguna de las tres cosas.
Ver más →Una ventana sin marco por dentro se ve como un agujero en el muro. El detalle que separa un marco bien hecho de uno improvisado son tres o cinco milímetros de escalón.
Ver más →Poner molduras en una fachada no es pegar perfiles bonitos: es decidir qué líneas van a organizar el muro. Con dos piezas bien puestas la casa cambia; con seis mal repartidas, se ve saturada.
Ver más →La madera se mueve con la humedad y el techo casi nunca está a nivel. Esos dos hechos explican el 90 por ciento de las juntas abiertas que se ven en cornisas de madera.
Ver más →La moldura de cocina no es adorno: tapa el hueco entre la alacena y la losa, esconde el corte contra un muro chueco y protege el canto que más se moja. Puesta mal, es donde primero se hincha el mueble.
Ver más →El cemento de contacto es el que más se compra para lambrín y el que derrite el panel de poliestireno. La etiqueta importa más que el pasillo.
Ver más →Buscar alfombras cerca de casa es fácil; distinguir a quien la instala bien de quien sólo la vende, no. Estos son los datos que debes pedir antes de dar anticipo.
Ver más →El papel de mármol falla casi siempre por la misma razón: el veteado se repite cada medio metro y el muro delata que no es piedra. La escala importa más que el tono.
Ver más →Vinil de corte, vinil imprimible y laminado se venden en el mismo mostrador y no hacen el mismo trabajo. Confundirlos cuesta un rollo entero parado en el taller.
Ver más →A un proveedor de vinil no lo mides en la primera compra, sino cuando pides el tercer rollo del mismo color seis meses después y necesitas que salga igual.
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