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Molduras de madera decorativas: tipos, medidas e instalación

Una moldura hace dos cosas: divide el muro en proporciones que el ojo lee como ordenadas, y esconde uniones imperfectas entre materiales. Las dos son razones suficientes para instalarlas. Lo que decide el resultado es elegir el perfil correcto para cada lugar y resolver bien las esquinas.

Qué moldura va en cada parte del muro

Zoclo. Corre al pie del muro y tapa la junta entre piso y muro, además de proteger de trapeadores y aspiradoras. La altura se elige en función del puntal: en cuartos de 2.40 m, un zoclo de 7 a 10 cm se ve correcto; con puntales de 2.70 m o más, uno de 12 a 15 cm da mucho mejor proporción. Un zoclo demasiado bajo hace que el cuarto se vea más chaparro, no más alto.

Cornisa. Va en el encuentro de muro y techo. Suaviza la esquina, oculta grietas de asentamiento y, si la instalas con separación, permite esconder tira de luz indirecta. Requiere corte compuesto porque se monta en ángulo respecto a los dos planos.

Marcos de muro o boiserie. Rectángulos aplicados sobre el muro con perfil delgado. Es el recurso más efectivo para dar carácter a un muro plano de tablaroca sin cambiar nada más. Funciona en cabecera de recámara, en el muro largo de una sala y en pasillos vacíos.

Riel de silla. Franja horizontal a la altura del respaldo de una silla, entre 80 y 90 cm del piso. Divide el muro para pintar en dos tonos o para meter panelado abajo y muro liso arriba. En comedores tiene además la función original de proteger el muro de los respaldos.

Moldura de encuadre y batiente. Remata puertas y ventanas y tapa la junta entre marco y muro. Si vas a poner molduras decorativas en un cuarto, iguala el perfil de esta con el resto o el conjunto se ve improvisado.

Media caña y cuarto de círculo. Perfiles pequeños para uniones y para rematar el canto inferior de un zoclo sobre piso irregular.

Materiales: qué elegir según el cuarto

Pino. Barato, fácil de conseguir en tramos, se clava sin pretaladro y toma bien el esmalte. Sus contras: nudos que sangran a través de la pintura si no sellas, y movimiento con la humedad. Se aclimata dentro de la casa 48 a 72 horas antes de instalar, apoyado en horizontal, no parado contra un muro.

MDF con imprimación. Es el material más usado hoy para molduras que van pintadas. Llega perfectamente recto, no tiene nudos y el acabado pintado queda impecable porque no hay veta que se marque. El problema es el agua: si se moja el canto, se esponja y ya no vuelve. En baño y en la parte baja de la cocina, mejor evitarlo.

Maderas duras tropicales. Para molduras que van con acabado natural o barnizadas. Estables, pesadas, caras, y requieren pretaladro para clavar.

Poliuretano y poliestireno de alta densidad. No son madera, y hay que decirlo. Pesan poco, no absorben agua, se cortan con serrucho fino y se pegan con adhesivo sin un solo clavo. Son la opción sensata para cornisas altas y para baños. De cerca, el perfil se ve ligeramente más blando que el de madera, y ceden a un golpe fuerte.

PVC. Para zoclos en zonas mojadas y cocheras. Nada estético, muy práctico.

Medir y calcular

Para zoclo y cornisa, suma el perímetro del cuarto y resta los claros de puerta. Divide entre la longitud del tramo comercial que vas a comprar —lo habitual son tramos de 2.44 m o de 3.00 m— y redondea hacia arriba. Súmale un 10 % de desperdicio y, si el perfil es complicado, 15 %: los primeros ingletes de práctica salen del mismo material.

Un truco que ahorra dinero: planea qué tramo va en cada muro antes de cortar. Si el muro más largo del cuarto mide 3.20 m y compraste tramos de 3.00 m, vas a tener una junta a la vista sí o sí; conviene decidir dónde queda, no descubrirla.

Para boiserie el cálculo es distinto. Dibuja los rectángulos en papel a escala primero, con estas referencias: margen igual arriba y a los lados, margen mayor abajo, separación entre marcos de 8 a 12 cm, y todos los marcos del muro con la misma altura aunque tengan anchos diferentes. Marca todo en el muro con lápiz y cinta masking antes de cortar nada, y vívelo un día. Casi siempre se corrige algo.

Los cortes: dónde falla todo el mundo

La regla que se enseña es cortar a 45 grados y unir dos piezas para formar 90. Funciona en un taller y falla en una casa, porque las esquinas de muro casi nunca están a 90 grados exactos. Dos o tres grados de diferencia abren una cuña visible en la punta del inglete.

Hay dos soluciones. La primera es medir el ángulo real de la esquina con una falsa escuadra o con una aplicación de medición, y cortar cada pieza a la mitad de ese ángulo. La segunda, y la mejor para esquinas interiores, es el corte copiado: la primera pieza entra a tope contra el muro sin corte; la segunda se corta a 45 grados para revelar el perfil, y luego se recorta con segueta de marquetería siguiendo exactamente esa línea del perfil, quitando el material de atrás. La pieza abraza a la primera y la unión no se abre aunque el muro se mueva.

Para esquinas exteriores no hay alternativa al inglete, y ahí conviene cortar de más y ajustar en dos o tres pasadas. En uniones a lo largo de un muro recto, usa un corte a 45 grados traslapado en lugar de un corte a 90: la junta se disimula mucho mejor y no se abre cuando la madera se mueve.

Fijación

Sobre muro de tabique con aplanado, adhesivo de montaje en cordón de zigzag más taquete y clavo cada 60 cm. Sobre tablaroca, ubica los postes con un buscador y clava ahí; entre poste y poste, adhesivo. Una clavadora neumática de pinza con clavos delgados de 32 a 38 mm es la herramienta que convierte este trabajo de un día en uno de tres horas, y deja un agujero mínimo que se resana con pasta.

Si clavas a mano, embute la cabeza con un botador y no con el martillo: un martillazo mal dado sobre MDF deja una marca que se ve para siempre bajo la pintura.

En boiserie, casi todo el peso lo aguanta el adhesivo. Los clavos sirven para sostener mientras cura. Aplica el adhesivo en un cordón continuo a 1 cm del borde interior para que no escurra por fuera al presionar.

El acabado es la mitad del trabajo

Resana todos los agujeros de clavo con pasta, deja secar y lija con lija fina. Sella las uniones entre piezas y la junta entre moldura y muro con silicón acrílico pintable, no con silicón normal: el de plomería no acepta pintura y queda una línea brillante para siempre. Aplica el cordón, pásalo con el dedo húmedo y retira el sobrante de inmediato.

Sobre pino, aplica primero un sellador tapaporos y sella los nudos, o van a aparecer manchas amarillas a través del esmalte en unos meses. Sobre MDF con imprimación de fábrica, una mano de sellador en los cantos cortados y directo a pintar.

Dos manos delgadas de esmalte base agua, lijando suave entre manos, dan mejor resultado que una mano gruesa. Y píntalas del mismo blanco que los marcos de puertas del cuarto: molduras nuevas en un blanco distinto al de las puertas se ven mal, y el ojo lo detecta aunque no sepa explicar por qué.