Casi ningún piso falla por el material. Falla porque se puso un material correcto en el cuarto equivocado, o porque se instaló sobre un contrapiso que nadie se molestó en nivelar. Elegir bien empieza por dos preguntas: cuánta agua va a ver esa área y cuánta gente pasa por ahí al día.
Los materiales que de verdad compiten
SPC. Núcleo rígido de piedra caliza y PVC con capa de uso de vinil encima. Es impermeable de verdad, no sólo resistente a salpicaduras, y su rigidez le permite pasar sobre contrapisos con imperfecciones menores sin copiarlas. Se instala con sistema de clic, flotante, sin pegamento. Es la opción más versátil de esta lista y la que menos se equivoca.
Piso vinílico en loseta o en rollo. Más flexible y más delgado que el SPC. La loseta autoadherible es la entrada económica y también la que más depende del contrapiso: cualquier grano de arena debajo se marca. El rollo en piezas grandes tiene la ventaja de tener menos juntas, que es donde entra el agua.
Laminado. Núcleo de HDF, es decir madera comprimida, con una lámina decorativa y una capa de desgaste. Da una imitación de madera muy convincente y un tacto más cálido y sólido al pisar. Su punto débil es el agua: si el núcleo se moja, se hincha y no se recupera. Existen versiones con núcleo hidrófugo, que resisten un derrame atendido a tiempo, no una inundación.
Porcelanato y loseta cerámica. Lo más duro y lo más duradero. Frío al pie, ruidoso, y una caída de vajilla no perdona. Requiere obra húmeda, junta de dilatación y mano de obra que sepa; mal instalado suena hueco y se despega por zonas.
Duela de ingeniería. Madera real en la capa superior sobre contrachapado estable. Es la única de la lista que se puede lijar y renovar, aunque sólo un par de veces según el espesor de la chapa. Precio alto y sensible a la humedad.
Alfombra. Sigue teniendo sentido en recámara y en sala de televisión por acústica y calidez. Mala idea en cualquier área con comida, mascotas o tránsito de calle.
Cómo se decide por área
Recámara. Cero agua y tránsito bajo. Aquí manda el confort: laminado, duela de ingeniería o alfombra funcionan sin problema, y el SPC también si buscas continuidad con el resto de la casa. Es el único cuarto donde puedes elegir por gusto casi sin restricción técnica.
Sala y comedor. Tránsito medio y riesgo de derrames. SPC o vinílico de buena capa de uso resuelven; el laminado aguanta si eres disciplinado con los líquidos. Fíjate en el arrastre de sillas del comedor: es lo que raya la capa de desgaste, y unos protectores de fieltro en las patas alargan el piso más que subir un grado de resistencia.
Cocina. Agua, grasa y objetos que caen. SPC, vinílico o porcelanato. Laminado no, por más hidrófugo que diga la caja: la tarja gotea durante años y las juntas terminan cediendo.
Baño. Sólo porcelanato, loseta o SPC. Aquí importa además el coeficiente antiderrapante: un porcelanato pulido junto a la regadera es una caída esperando fecha. Si eliges SPC, sella el perímetro y respeta que el material bajo el cancel de la regadera no es piso flotante, es impermeabilización.
Escaleras. Es el punto que más se subestima. El piso flotante no se instala flotante en escalera: cada huella va pegada, con narices o perfiles de remate atornillados. Improvisar aquí produce escalones que crujen y se despegan del canto en meses.
Cochera y patio techado. Aunque estén bajo techo, tienen humedad ascendente y cambios de temperatura fuertes. Ahí van materiales de exterior o porcelanato apto, no piso de interior.
El contrapiso decide más que el material
Un piso flotante bien elegido sobre una losa desnivelada da el mismo resultado que uno malo: juntas que se separan, sonido hueco al caminar y clics que se rompen.
La tolerancia habitual de planitud es de unos 3 mm bajo una regla de 2 metros. Se comprueba apoyando una regla o un perfil recto en varias direcciones y midiendo la luz por debajo. Los hundimientos se rellenan con compuesto autonivelante y las crestas se rebajan; hacerlo antes cuesta una fracción de lo que cuesta levantar un piso ya instalado.
La humedad de la losa es el otro filtro. En planta baja, sobre todo en losa apoyada en terreno, hay que verificarla antes de instalar cualquier material sensible. La prueba de campo más simple es pegar un plástico transparente de medio metro por lado con cinta en todo su perímetro, dejarlo 24 a 48 horas y ver si aparece condensación o si la losa se oscurece debajo. Si aparece, hace falta barrera de vapor, y en muchos casos resolver el origen antes de gastar en piso.
Sobre losa de concreto nueva, el concreto sigue liberando humedad durante semanas. Instalar antes de tiempo es la causa de deformaciones que después se le achacan al fabricante.
Espesor, capa de uso y lo que sí se compara
El dato que importa en SPC y vinílico no es el espesor total sino la capa de uso, la película transparente superior que recibe el desgaste. Se mide en milímetros o en milésimas de pulgada, y de ella depende cuántos años pasan antes de que el dibujo se borre en las zonas de paso. Una capa fina es para recámara o para un departamento de uso ligero; para sala, pasillo y cocina conviene subir de grado; para local comercial, más todavía.
El espesor total influye en otra cosa: en cómo se siente al pisar y en cuánto tolera las imperfecciones de abajo. Más grueso, más sensación de solidez y menos ruido.
En laminado, el equivalente es la clase de resistencia a la abrasión. Los grados domésticos altos y los comerciales bajos son los que tienen sentido en una casa con tránsito normal; el grado más económico se nota gastado antes de lo que uno espera.
Instalación: los detalles que se pagan caros
- Aclimatación. Las cajas se dejan 48 horas en el cuarto donde se van a instalar, acostadas y cerradas. El material toma la temperatura y la humedad del lugar antes de quedar fijo.
- Junta perimetral. Un piso flotante necesita entre 8 y 10 mm libres contra todos los muros, columnas y tubos. Si lo aprietas contra el muro, al dilatar no tiene a dónde ir y levanta en el centro del cuarto. Esa junta la tapa el zoclo, que va clavado al muro y nunca al piso.
- Espuma o base. Amortigua, reduce el ruido de impacto y compensa micro irregularidades. En planta baja, con barrera de vapor integrada.
- Dirección de la duela. Paralela a la entrada de luz principal disimula las juntas; paralela al lado largo del cuarto lo hace ver más amplio. Si hay conflicto, gana la luz.
- Traba entre hileras. Desfasa las juntas al menos 30 cm entre filas contiguas. Alinearlas se ve amateur y debilita el conjunto.
- Superficies grandes. Más allá de cierta longitud continua hay que poner perfil de transición, típicamente en los vanos de puerta. Correr un flotante de extremo a extremo de la casa sin cortes es pedir problemas.
Y una recomendación de compra: pide entre 7 y 10% de material extra sobre el área neta. Cubre cortes, mermas y la pieza que se raye dentro de dos años, cuando ese lote ya no exista y el reemplazo no case de tono.